Batman Begins
| El Batman de Nolan (I)

País: Estados Unidos
Año: 2005
Dirección: Christopher Nolan
Guion: David S. Goyer, Christopher Nolan
Título original: Batman Begins
Género: Thriller, Acción, Drama
Productora: Syncopy Production, Legendary Pictures, Patalex III Productions, DC Comics
Fotografía: Wally Pfister
Edición: Lee Smith
Música: James Newton Howard, Hans Zimmer
Reparto: Christian Bale, Liam Neeson, Katie Holmes, Cillian Murphy, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Ken Watanabe, Tom Wilkinson, Rutger Hauer, Mark Boone Junior, Gus Lewis, Linus Roache
Duración: 140 minutos

País: Estados Unidos
Año: 2005
Dirección: Christopher Nolan
Guion: David S. Goyer, Christopher Nolan
Título original: Batman Begins
Género: Thriller, Acción, Drama
Productora: Syncopy Production, Legendary Pictures, Patalex III Productions, DC Comics
Fotografía: Wally Pfister
Edición: Lee Smith
Música: James Newton Howard, Hans Zimmer
Reparto: Christian Bale, Liam Neeson, Katie Holmes, Cillian Murphy, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Ken Watanabe, Tom Wilkinson, Rutger Hauer, Mark Boone Junior, Gus Lewis, Linus Roache
Duración: 140 minutos

En una época en la que la industria de Hollywood no se tomaba en serio el cine de superhéroes, Christopher Nolan logró usar el género para contar una historia adulta y seria como ningún otro director había hecho hasta el momento.

Estando hace años en la facultad de cine, recuerdo a uno de los profesores de dirección decir que, cuando se reducen a lo más básico, solo hay tres posibles conflictos fundamentales en toda historia que se quiera contar: el individuo contra sí mismo, el individuo contra otro individuo y el individuo contra el mundo. Mirando atrás, a la trilogía de adaptaciones de Batman que Christopher Nolan realizó entre 2005 y 2012, es interesante observar como estos tres conflictos están en el corazón mismo de la historia que el director quería contarnos a lo largo de sus tres películas.

De esta forma, cuando en 2005 Nolan, que venía de disfrutar de cierto éxito en el cine independiente y ya tenía alguna película de estudio en su haber pero ninguna superproducción, se puso a los mandos de la nueva adaptación del cruzado de Gotham, nos dio una película que reinterpretaba por completo el concepto de cine de superhéroes: Batman Begins (Christopher Nolan, 2005). Ha de entenderse que esta película llegó en un contexto cinematográfico muy diferente al actual, una época en que los estudios veían el cine de superhéroes como producciones para niños de recursos tanto creativos como económicos lo más limitados posible. Nolan vendría a cambiar eso y a demostrar de lo que el cine de superhéroes era capaz, llevando consigo la no pequeña ambición de realizar una película de superhéroes que compartiera tono, estilo visual y temas con las grandes películas dramáticas de prestigio en las que los estudios de la época no dudaban en invertir millones. Como resultado, llegó a nuestras pantallas una obra que no solo fue un gran éxito de crítica y taquilla, sino que redefinió para siempre el cine de superhéroes, sentando las bases del género tal como se entiende hoy en día (para bien y para mal).

Batman Begins presta mucha atención a las figuras paternas de Bruce Wayne, así como su impacto en la evolución del personaje.

El guion volvía a los orígenes del personaje, contando la historia de Bruce Wayne, un joven que, tras la muerte de sus padres, se adentró en una espiral tóxica de comportamiento autodestructivo hasta que tomó la repentina decisión de desaparecer de la ciudad y viajar por el mundo como un vagabundo. Durante uno de sus viajes, en Asia, entraría en contacto con Ra’s al Ghul, el líder de una secta de guerreros (la Liga de las Sombras) que pretendían erradicar el crimen mediante el uso de la violencia y el terrorismo. A medida que Ra’s se convierte en una figura paterna para Bruce y le adiestra en el arte de la guerra, este descubre que su plan radica en destruir su Gotham natal debido a su degradación, por lo que Bruce, tras destruir el cuartel de la liga, regresa a su ciudad para iniciar una cruzada contra el crimen bajo la máscara de Batman al tiempo que trata de encontrar redención por la pérdida de sus padres.

El elemento brillante que Nolan trajo al universo de Batman con su adaptación (y que luego replicó en sus dos secuelas posteriores) es, esencialmente, su deconstrucción del propio género de los superhéroes. La decisión de darle un realismo absolutamente feroz al personaje y a su entorno no funciona únicamente como una medida para acercar al espectador al mundo que está viendo en pantalla (si bien esto ayuda notablemente), sino que también permite al director jugar con las propias convenciones del género. Así, como un arquitecto, Nolan construye una película de superhéroes que en sus cimientos no es una película de superhéroes, sino un drama/thriller que funciona por sí mismo de una forma excelente y sobre el que se añade el ornamento de los elementos superheroicos. De esta forma, de una manera profundamente poco frecuente en el cine de este género, en el núcleo de Batman Begins no está la historia de un superhéroe que quiere vender a un villano o proteger una ciudad, sino la de un joven que no ha superado el trauma de la muerte de sus padres. La película se detiene para permitir al personaje de Wayne mostrar vulnerabilidad emocional y una complejidad psicológica digna de un verdadero drama, explorando la forma en que sus remordimientos por considerarse subconscientemente responsable de la muerte de sus progenitores, unido a su deseo de venganza, le llevan a una cruzada contra el crimen que no deja de ser, en el fondo, una espiral autodestructiva. La casi ausencia de acción en su primera mitad del metraje ha de entenderse como el deseo de Nolan de dejar claro al espectador que su visión de Batman es una que prioriza el desarrollo de personaje sobre el espectáculo pirotécnico.

Una obra que no solo fue un gran éxito de crítica y taquilla, sino que redefinió para siempre el cine de superhéroes.

Es así que el Bruce Wayne interpretado por Christian Bale termina llevando la batuta narrativa por encima de su alter ego enmascarado. Su relación paternofilial con Alfred es sin duda el tramo en que la película saca su mayor músculo emocional, dejando tiempo a los personajes para respirar. Y son precisamente las figuras paternofiliales las que adquieren en esta obra una importancia significativa. A la figura del propio Thomas Wayne como padre biológico de nuestro protagonista, han de sumarse las de Ra’s y la de Alfred. Estas figuras forman un ying-yang ético que definirá durante toda la trilogía al protagonista. Por un lado, Ra’s al Ghul, representando la oscuridad, es una figura paterna que le hace descubrir a Wayne la oscuridad y la violencia que existen dentro de sí mismo y cómo esta puede ser utilizada para sus propios intereses, aunque con el riesgo de convertirse en un monstruo durante el proceso (otro de los grande temas de la saga). La voluntad de Ra’s de incitar a Wayne a dejarse llevar por sus propios impulsos (lo cual no deja de ser un reflejo de la psicología de Ra’s, guiada por una evidente falta de empatía y por su propio absolutismo moral) queda atemperada por la influencia de Alfred, su otra gran figura paterna, el cual le enseña la forma de dominar a su monstruo interior, un criterio ético en base al cual usar toda esa violencia y toda esa furia. Si Ra’s enseña a Wayne a liberar su monstruo interior, puede decirse que Alfred es quien le enseña a domarlo, a convertir toda esa oscuridad en una fuerza constructiva y positiva tanto para el propio Wayne como para el mundo que le rodea.

Este delicado equilibrio entre luz y oscuridad será no solo el que defina al Caballero Oscuro como un perfecto antihéroe, sino que durante todo el metraje asistiremos al leitmotiv temático de la corrupción del alma de Bruce durante su cruzada contra el crimen bajo la máscara de Batman. La lucha de nuestro protagonista, por lo tanto, no será únicamente contra un enemigo externo (como los criminales de la ciudad) sino, esencialmente, contra sí mismo, contra su propia oscuridad interna, sus conflictos no resueltos y sus traumas. A fin de cuentas, el Batman que Nolan nos presenta no deja de ser una representación muy humana del dilema entre el bien y el mal, de la línea en que ambos lados se difuminan. En este contexto, la gran batalla de este Batman no es otra que la de mantener el equilibrio y no sucumbir a la tentación de caer en la oscuridad que Ra’s representa.

El gran objetivo de Nolan con esta película es contar una historia realista y adulta que mostrara el potencial del cine de superhéroes para generar películas serias con ideas complejas.

La intención del director de contar una historia centrada en personajes extremadamente realistas encaja a la perfección con su propio estilo artístico, el cual también busca un naturalismo lo más absoluto posible. Esto resulta en una cinematografía que, aunque elegante, escapa de cualquier tipo de ornamento innecesario y un diseño de producción que apuesta por la utilización de localizaciones reales para transmitir mayor sensación de veracidad (en particular en la recreación de los barrios marginales, que buscan replicar el aspecto degradado y decadente propio de estos lugares en el mundo real). Incluso los propios personajes se rediseñan para que encajen en este universo en el que se busca mantenerse lo más cerca posible de la realidad cotidiana de la audiencia. Batman ya no lucha contra personajes con poderes sobrenaturales o aspectos estrambóticos como en las películas de Burton, sino que en su lugar veremos a unos villanos que se acercan más al arquetipo de narcotraficantes, mafiosos, sicarios y otras clases de criminales cotidianos en la sociedad contemporánea.

Pero no se puede hablar del realismo estético sin mencionar también el realismo temático de la obra. Como gran parte del cine rodado tras los atentados del 11S, la idea del peligro que supone el terrorismo para la sociedad americana es algo siempre presente en la cinta, y de esta forma nos encontramos contra un enemigo principal, Ra’s al Ghul, el cual pretende crear un gran atentado en Gotham para castigar a la sociedad americana por su decadencia. La idea de un grupo con ideas políticas extremistas buscando causar un daño irracional a una sociedad inocente era una amenaza que en la época en que esta película es estrenada representaba a la perfección la gran angustia del pueblo estadounidense, y Nolan descifra magníficamente estos miedos al diseñar un grupo terrorista (la Liga de las Sombras) que recoge muchos de los elementos que en el imaginario colectivo se aplicaban a los grupos terroristas islámicos, como puede ser su fanatismo ideológico, su identidad extranjera o su capacidad de explotar los puntos débiles y los miedos de la sociedad estadounidense. Precisamente, la propia arma que este grupo pretende usar (una toxina que hará que la gente de Gotham se vea sumida en el terror y se destruya a sí misma) es una perfecta metáfora del estado de shock que el propio país sufría en los años posteriores a los atentados. Una nación sumida en un terror existencial en guerra contra un enemigo que podía atacar en cualquier lugar y en cualquier momento. Un miedo que amenazaba con volver a los ciudadanos unos contra otros y desgarrar a la propia sociedad. Ante esta situación, Batman Begins plantea una importante reflexión sobre los riesgos de la histeria colectiva y el temor.

En esta película tanto el guion como la actuación de Bale centran su atención no en Batman, sino en la psicología del hombre debajo de la máscara.

Todas las ambiciones de esta producción, por otro lado, se logran sustentar en buena medida en la interpretación de un gigante Christian Bale que le da a su personaje una serie de matices rara vez vistos en el cine de superhéroes, y que captura a la perfección el estado de conflicto psicológico en que se encuentra su personaje, permanentemente oscilando entre la luz y la oscuridad, entre la esperanza de convertirse en un símbolo positivo para la ciudad o la de ceder a su lado más violento y transformarse en aquello que ha jurado destruir. Si bien otros actores han sido exitosos encarnando al personaje de Batman, puede decirse que Christian Bale ha sido, sin duda, el mejor Bruce Wayne, logrando por lo tanto que esta historia nos interese no ya por la trama, las escenas de acción o las explosiones, sino por el profundo y bien construido drama humano que en todo momento le rodea y que logra darle a esta cinta unas cotas de profundidad y madurez en sus temas y en su guion que ninguna otra producción del género de superhéroes había alcanzado hasta el momento.

Como decíamos al principio, toda película se limita fundamentalmente a tres conflictos básicos, y en el corazón de Batman Begins hay un conflicto que excede totalmente al que Batman puede tener contra cualquier antagonista, y ese es el conflicto del propio personaje consigo mismo. La película triunfa no porque tenga un excelente superhéroe en pantalla, sino porque decide centrarse en el ser humano que hay detrás de la máscara, mostrando un personaje con una complejísima evolución psicológica en torno a la cual Nolan es lo suficientemente habilidoso como para construir tanto un thriller de acción sorprendentemente sólido como un drama humano excelente. El gran legado de Batman Begins es, por lo tanto, el haber transformado todo el género de superhéroes al lograr demostrar que este cine era capaz de contar historias adultas y serias.

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