Close
| En guardia por lo invisible

País: Bélgica
Año: 2022
Dirección: Lukas Dhont
Guion: Angelo Tijssens, Lukas Dhont
Título original: Close
Género: Drama
Productora: Diaphana Distribution, Menuet bvba, Topkapi Films, Versus Productions
Fotografía: Frank van den Eeden
Edición: Alain Dessauvage
Música: Valentin Hadjadj
Reparto: Léa Drucker, Émilie Dequenne, Kevin Janssens, Igor van Dessel, Eden Dambrine, Gustav De Waele, Marc Weiss
Duración: 105 minutos
Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado (2022)

País: Bélgica
Año: 2022
Dirección: Lukas Dhont
Guion: Angelo Tijssens, Lukas Dhont
Título original: Close
Género: Drama
Productora: Diaphana Distribution, Menuet bvba, Topkapi Films, Versus Productions
Fotografía: Frank van den Eeden
Edición: Alain Dessauvage
Música: Valentin Hadjadj
Reparto: Léa Drucker, Émilie Dequenne, Kevin Janssens, Igor van Dessel, Eden Dambrine, Gustav De Waele, Marc Weiss
Duración: 105 minutos
Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado (2022)

La película de Lukas Dhont construye un monumento sensible sobre las consecuencias del bullying y la realidad invisible que vive detrás. Con unos enormes Eden Dambrine y Gustav De Waele, tiene tanto poder en sus imágenes como en el modo de enfocarlas.

Qué gran sensibilidad la de Lukas Dhont al explorar la inadaptación y el malestar en la infancia y los primeros vestigios de la adolescencia. El director belga, con apenas treinta y un años, ha tenido la capacidad de entrar en las profundidades de la identidad, y en cómo la necesidad de encajar en un mundo y una sociedad que solo acepta aquello que entra en los parámetros aceptables puede destruir el bienestar. De encajar con el único fin de formar parte de algo. Así, Close cuenta la historia de dos amigos muy unidos que se deberán enfrentar al cuestionamiento y las burlas por parte de su núcleo social escolar. Siguiendo una línea similar a la de obras como Evil (Ondskan) (Mikael Håfström, 2003) o Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), la película de Dhont es inteligente en lo que muestra y cómo lo muestra, así como en su representación estética: a los planos abiertos de libertad, de preciosos exteriores y mirada expansiva les siguen otros de pura introspección que escrutan el interior de los amigos y su relación, del modo en que interactúan y en lo que significan el uno para el otro. Es imprescindible para percibir la obra como lo que es entenderla como un estudio del dolor y la culpa, de la sensación de indefensión ante lo inevitable, y sobre todo, ante el caos y la capacidad yatrogénica del entorno, siempre la primera piedra de todo estropicio emocional: Close no trata de componer ningún cuento con moraleja ni metáfora social alguna, solo se centra en la persona, en los restos emocionales, en lo mucho que cuesta sentirse vivo cuando el mundo lo pone muy difícil para ser uno mismo.

No solo es una película dirigida con gusto e interpretada (vivida) con el corazón, sino un recordatorio de que el cambio no es algo que podamos esperar sentados en el sofá.

Gustav De Waele y Eden Dambrine protagonizan Close.

Es en las distancias cortas donde Dhont se siente más cómodo. Filma con delicadeza los ojos, las lágrimas, los brazos y las piernas, el pelo, el cuello, sacando de cada centímetro una historia oculta, alguna emoción de las que pasan desapercibidas. Claro, esto no sería posible sin la soberbia interpretación de los jovencísimos Eden Dambrine y Gustav De Waele, dueños absolutos de una ficción que posee la capacidad innata para demostrar un espíritu limpio de los que pueden cambiar el modo de entender un poco mejor la problemática social del bullying. Y todavía más, lo que viene después del bullying, las consecuencias a nivel emocional e intelectual, las sufridas por uno mismo y por todo un entorno, de lo que puede acarrear vivir bajo el influjo del miedo, de la imposición de adaptarse a un canon aceptado con el único fin de no ser excluido del grupo. De cómo como sociedad permitimos que funcione con «libertad» solo aquello que encaja dentro de la curva normal, destruyendo poco a poco la diferencia y convirtiéndola en objeto de escarnio. Close además saca las vergüenzas a un sistema de ayuda psicológica en la infancia que con un par de tertulias y un sentido y ridículo «¿va todo bien?» ya se da por contento y se da la vuelta con la conciencia tranquila y la satisfacción del trabajo bien hecho, mientras ignora que esa inacción es otro martillazo más sobre los clavos del ataúd. Close no solo es una película dirigida con gusto e interpretada (vivida) con el corazón, sino un recordatorio de que el cambio no es algo que podamos esperar sentados en el sofá. Y que, igual que Léo y Rémi, habrá veces en que correr y disparar a enemigos invisibles será lo que debamos hacer para llegar a la meta con la cabeza alta.

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FESTIVAL DE CANNES 2022

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