La jauría
La cinta negra

País: Colombia
Año: 2022
Dirección: Andrés Ramírez Pulido
Guion: Andrés Ramírez Pulido
Título original: La jauría
Género: Drama
Productora: Alta Rocca Films, Valiente Gracia
Fotografía: Balthazar Lab
Edición: Julie Duclaux, Juliette Kempf
Música: Pierre Desprats
Reparto: Jhojan Estiven Jimenez, Maicol Andrés Jimenez, Miguel Viera, Diego Rincon, Carlos Steven Blanco, Ricardo Alberto Parra, Marleyda Soto, Jhoani Barreto, Wismer Vasquez
Duración: 86 minutos
Festival de San Sebastián: Horizontes Latinos (2022)

País: Colombia
Año: 2022
Dirección: Andrés Ramírez Pulido
Guion: Andrés Ramírez Pulido
Título original: La jauría
Género: Drama
Productora: Alta Rocca Films, Valiente Gracia
Fotografía: Balthazar Lab
Edición: Julie Duclaux, Juliette Kempf
Música: Pierre Desprats
Reparto: Jhojan Estiven Jimenez, Maicol Andrés Jimenez, Miguel Viera, Diego Rincon, Carlos Steven Blanco, Ricardo Alberto Parra, Marleyda Soto, Jhoani Barreto, Wismer Vasquez
Duración: 86 minutos
Festival de San Sebastián: Horizontes Latinos (2022)

Tras dos exitosos cortometrajes, Andrés Ramírez Pulido inicia su senda en el mundo del largo con una obra que indaga en la oscura inocencia corrompida por lo que parece ser una necesidad social. Una distopía pesimista y descarnada.

Mientras veía La jauría de Andrés Ramírez Pulido se me estaba viniendo a la cabeza, en consonancia, otra obra similar en la que la inocencia corrompida era el punto clave del conflicto. Me vengo a referir —y aunque suene grandilocuente— a la masterpiece que es y supone La cinta blanca (Michael Haneke, 2009), una película que si bien trata los inicios del nazismo y expone una mínima parte del por qué ocurrió lo que sucedió, también toma a la infancia y a la adolescencia como esa tábula rasa inquieta, a la espera de tener un input con el que conformar las formas. Esta similitud se me vino a la psique ya que la ópera prima de Andrés procede de una misma idea, pero en este caso con el concepto desarrollado a partir del final de la obra de Haneke. Eliú es un chico internado en un centro penitenciario de prueba en mitad del bosque colombiano. Con la llegada de El Mono, un antiguo amigo de su zona, los motivos por los que Eliú está en aquel lugar salen a la luz y el pasado, que tanto había estado obviando, regresa para quedarse. Con esta introducción ya vemos que el concepto es la continuación al de Haneke, ya que aquí el adolescente, o el niño, queda corrompido por su pasado desde el inicio y su desarrollo en el filme depende por completo de antiguo «yo». La tábula rasa queda partida y masacrada en dos, y ahora nos falta por ver qué va a ocurrir. El inicio de un odio que ya no está porvenir, sino que ha llegado. Ramírez Pulido explora la rabia de un conflicto no tan latente, como sí lo es la historia de unos jóvenes que es la de nunca acabar.

Retrata una versión adulta y desértica sobre la violencia. Muestra una realidad profusa de la que se ha hablado mucho, pero nunca de esta forma.

Andrés Ramírez Pulido dirige La jauría con Balthazar Lab al mando de la fotografía.

Es más, me arriesgaría a decir que son dos películas que se encuentran en el mismo universo pero con otro factor esencial que las diferencia: La cinta blanca es el ejemplo de la luz, de lo blanco, de lo puro y de la inocencia que aún está por corromperse; caso en el que La jauría es oscura, rehuye hacia lo negro y se esconde en el crimen y el asesinato, donde la inocencia ya está perdida. Dos caminos del que vamos a tomar la senda, ahora, de la cinta colombiana para profundizar un poco más en ella. Lo primordial de la obra de Andrés Ramírez Pulido es la esencia de cómo mide los tiempos de su obra. El inicio no es que sea completamente pesado, mete la acción esencial de lo que nos va a contar como preludio, para luego pasar a presentar a sus personajes mediante formularios —literal—. El director, y guionista, se muestra ingenioso e inteligente a la hora de trazar los ritmos de su película y establece una obra que se transforma de lo que simplemente sería un coming of age en un filme que retrata una versión adulta y desértica sobre la violencia. Violencia que es igual de agresiva que el montaje tras los mandos de Julie Duclaux y Juliette Kempf, que hacen un trabajo vital para que fondo y forma cobren sentido. Del mismo modo que con la ayuda de Balthazar Lab, Ramírez deja más que claro el concepto de su obra mediante la dirección de foto oscura y plegada en pequeñas luces que oscilan en la pantalla, donde el día y la noche parecen ser lo mismo, donde en ninguno parece haber salvación. En conclusión, igual que La cinta blanca supuso en su día un antes y un después; la cinta negra, en este caso, la de La jauría cae de los ojos para mostrar una realidad profusa y de la que se ha hablado mucho, pero nunca de esta forma.

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SERIES

SAN SEBASTIÁN 2022

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