Frère et soeur
| A las trincheras

País: Francia
Año: 2022
Dirección: Arnaud Desplechin
Guion: Arnaud Desplechin, Julie Peyr
Título original: Frère et sœur
Género: Drama
Productora: arte France Cinéma, Why Not Productions
Fotografía: Irina Lubtchansky
Edición: Laurence Briaud
Música: Grégoire Hetzel
Reparto: Marion Cotillard, Golshifteh Farahani, Melvil Poupaud, Max Baissette de Malglaive, Benjamin Siksou, Saverio Maligno, Cosmina Stratan, Patrick Timsit
Duración: 108 minutos
Festival de Cannes: Sección oficial (2022)

País: Francia
Año: 2022
Dirección: Arnaud Desplechin
Guion: Arnaud Desplechin, Julie Peyr
Título original: Frère et sœur
Género: Drama
Productora: arte France Cinéma, Why Not Productions
Fotografía: Irina Lubtchansky
Edición: Laurence Briaud
Música: Grégoire Hetzel
Reparto: Marion Cotillard, Golshifteh Farahani, Melvil Poupaud, Max Baissette de Malglaive, Benjamin Siksou, Saverio Maligno, Cosmina Stratan, Patrick Timsit
Duración: 108 minutos
Festival de Cannes: Sección oficial (2022)

La película de Arnaud Desplechin es hasta cierto punto inaccesible y de algún modo inescrutable. Narrando la relación tormentosa de dos hermanos, es una obra que necesita de una implicación por parte de espectador muy superior a la media.

Voy a ir un poco a contracorriente, ya que al término del pase de prensa de esta Frère et soeur (2022) sonaron unos poderosos abucheos, y no lo creo tan extremo: a pesar de resultar una propuesta extraña la de Arnaud Desplechin, es en realidad una obra estimulante —al menos en cuanto a la forma— menos inaccesible de lo que aparenta, aunque sea una película que explora sentimientos injustificados puestos en personajes que lo ponen muy difícil para empatizar con ellos. Unos sentimientos que surgen de una relación de dos hermanos que han visto cómo su vínculo se enrarece casi de golpe, y se separan abrupta y casi teatralmente por razones que nunca llegamos a conocer. No obstante, y de algún modo extraño, este desarrollo puede hacerse un hueco dentro del espectador por evocar un tipo de relación —que el que más el que menos ha vivido— que explota en llamas de repente después de haber soportado quizá la ira, quizá la envidia, quizá el rencor hasta que el vaso se llena. Supongo que algo sí es cierto en la percepción de la obra como un conjunto desestructurado, y es que de alguna manera no es para todos los públicos: utiliza unas armas narrativas que pueden sacar al espectador del relato porque no da un contexto claro, sino que utiliza narraciones subjetivas que van exponiendo los personajes y las convierte, de este modo, en verdades relativas a cada uno de ellos: para alcanzar un tono claro, la audiencia deberá hacerse un mapa con lo que ha podido sacar en limpio.

Puede ser complicada y de difícil acceso, pero si consigue enganchar por la parte emocional o incluso por la parte intelectual, se podrá obtener un beneficio curioso de ella.

Marion Cotillard y Melvil Poupaud protagonizan Frère et soeur.

Así, la obra tiene más de espectáculo sensorial que de obra fílmica al uso: las virtudes cinematográficas que expone son relevantes desde un punto de vista formal —rupturas de la cuarta pared, realidades oníricas que representan algún tipo de fondo del personaje en primer plano, etc.—. Aunque claro, esto es difícil ponerlo en perspectiva a la hora de establecer un conjunto alrededor de la obra, ya que juega en su contra a la hora de considerarla un todo con cohesión. Pero precisamente por ello, es que el director francés consigue acceder a la parte más oculta de la sensaciones —aunque sean extremas, aunque sean casi inverosímiles— tanto del personaje de Marion Cotillard como del de Melvil Poupaud, aunque por el camino resulte a veces cargante y a veces imposible de comprender, representando una bajada al infierno que no se puede tanto describir con palabras como sí, llegado el caso, sentirla de un modo orgánico. El principal hándicap a nivel estructural del filme vendrá cuando Desplechin dificulte una percepción extrapolable a lo personal, precisamente porque todo parece estar injustificado, todo parece fruto del azar y nada parece realizado con cierto sentido narrativo o de la lógica cinematográfica: Frère et soeur es un puzle que el espectador debe montar cogiendo para ello piezas sueltas y desperdigadas por el tablero. En cuanto al aspecto puramente fílmico —y no dejando sin una mención el inmenso trabajo que realiza Cotillard enfrentándose a un personaje extremo que incluso sobre el papel resulta poco apetecible— destaca, por un lado, su uso del sonido, muy potente y evocador, y por el otro, un apartado visual que, además de utilizar planos muy sugerentes, propone en todo momento la duda de si lo que estamos viendo es una representación completamente subjetiva de algún tipo de trauma que engloba a los dos hermanos o, por la contra, es una realidad palpable y plausible. Como película en su conjunto, Frère et soeur puede ser complicada y de difícil acceso, pero si consigue enganchar a su público por la parte emocional, por la parte sentimental o incluso por la parte intelectual, este podrá obtener un beneficio curioso de ella.

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FESTIVAL DE CANNES 2022

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