Boy from Heaven
| Caído desde lo más alto

País: Suecia
Año: 2022
Dirección: Tarik Saleh
Guion: Tarik Saleh
Título original: Boy from Heaven
Género: Drama, Intriga
Productora: Atmo Production, Film I Väst, Final Cut for Real, Memento Films, Oy Bufo Ab, SVT, arte France Cinéma
Fotografía: Pierre Aïm
Edición: Theis Schmidt
Reparto: Tawfeek Barhom, Fares Fares, Mehdi Dehbi, Mohammed Bakri, Makram Khoury, Sherwan Haji, Yunus Albayrak, Ayman Fathy, Amr Mosad
Duración: 126 minutos
Festival de Cannes: Mejor guion (2022)

País: Suecia
Año: 2022
Dirección: Tarik Saleh
Guion: Tarik Saleh
Título original: Boy from Heaven
Género: Drama, Intriga
Productora: Atmo Production, Film I Väst, Final Cut for Real, Memento Films, Oy Bufo Ab, SVT, arte France Cinéma
Fotografía: Pierre Aïm
Edición: Theis Schmidt
Reparto: Tawfeek Barhom, Fares Fares, Mehdi Dehbi, Mohammed Bakri, Makram Khoury, Sherwan Haji, Yunus Albayrak, Ayman Fathy, Amr Mosad
Duración: 126 minutos
Festival de Cannes: Mejor guion (2022)

La película de Tarik Saleh, de gran amplitud en su estudio de la humildad, la integridad y el sentimiento religioso, responde a la llamada de ese tipo de cine que eleva el nivel del debate y provoca el pensamiento desde la calma y la templanza.

Tarik Saleh ya había pegado un golpe en la mesa con la notable El Cairo confidencial (2017), así que no nos coge por sorpresa el excelente pulso que demuestra para capturar a personajes introspectivos y llevarlos por un camino de crecimiento que no siempre sigue el sendero marcado, pero que precisamente por eso funciona como un viaje de los que merece la pena recorrer. En este caso, y volviendo al Egipto de sus raíces —aunque de nacimiento sea sueco—, dedica su obra a la exploración de la integridad, de la pureza, incluso de la bondad y la maldad, siempre vista desde un prisma religioso contextualizado bajo el islam suní que, del mismo modo que cualquier faceta de la civilización, está sujeto a las luchas de poder y los intereses políticos y socioeconómicos de aquellos que mueven los hilos. Protagonizada por un excelente Tawfeek Barhom en la piel del joven que, sin haberlo buscado, acaba en medio de una guerra por la sucesión del Gran Imán recientemente fallecido; y el inigualable Fares Fares, ese actor de raza que ya conocemos de la mentada El Cairo confidencial y la saga de Los casos del Departamento Q —que todo sea dicho, recibieron una fuerte y merecidísima ovación al término de la presentación de la película en el Gran Teatro Lumière—, Boy from Heaven es en realidad un estudio sobre el espíritu religioso, sobre la intervención del estado en los asuntos sagrados en busca del beneficio y sobre cómo, en realidad, la verdadera vocación tiene algo que no se puede medir ni narrar.

Una película de las que encuentran las notas indispensables dentro de una gran sinfonía, de las que saben ver en lo humilde la grandeza y la amplitud en la absoluta falta de artificio.

Tawfeek Barhom y Fares Fares protagonizan Boy from Heaven.

Boy from Heaven adquiere, casi desde el principio, el tono de un thriller oscuro y melancólico, en el que a través de un estilo visual que apuesta por lo seguro pero que destaca por un magnífico uso del color y la composición —los primeros planos frente a la grandeza de la Universidad de al-Azhar, el rojo sobre lo desaturado— se mueve sobre la línea que separa la intriga del drama. Claro que su gran tema es la entereza, la búsqueda de un ideal propio con el que sentirse a gusto dentro de la poca movilidad que permiten a veces las creencias, pero más allá de todo esto palpita una obra que respira libertad, tanto de método como de aspiración: todo en Boy from Heaven invita a pensar y descubrir un mundo que desaparece bajo la máscara de la tradición y las reglas pero que en realidad esconde densas sombras sobre las que se mueven los que están en la parte superior de la cadena, pero también a ver la escala de grises en mitad de lo blanco y lo negro, dejando para la esperanza el sentimiento de que todo zapato encuentra, casi siempre, su horma. Tarik Saleh es un gran observador y un tremendo director de actores —incluso pienso en ese nivel de detalle en el retrato de sus personajes en figuras incontestables como Asghar Farhadi o Terence Davies—, que encuentra con esta Boy from Heaven un terreno sobre el que conectar con la espiritualidad sin perder nunca de vista aquello que hace del ser humano un animal tan imperfecto e impredecible: la búsqueda del poder bajo la bandera de ideales acondicionados a lo que se espera de ellos —algo así como aquello que decía Groucho Marx de que «estos son mis principios, si no le gustan tengo otros»—. Es Boy from Heaven una película de las que encuentran las notas indispensables dentro de una gran sinfonía, de las que saben ver en lo humilde la grandeza y la amplitud en la absoluta falta de artificio. Y sí, me quedo pensando que esto es exactamente lo que debería hacer el cine.

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FESTIVAL DE CANNES 2022

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