A Woman
Una revolución interior

País: China
Año: 2022
Dirección: Wang Chao
Guion: Dong Yun Zhou, Wang Chao (Novela: Zhang Xiu Zhen)
Título original: Kong Xiu (A Woman)
Género: Drama
Productora: Hebei Fengcong Yuncong Culture Media Co. LTD
Fotografía: Li Chun Yu
Edición: Wang Chao, Yao Xiao Peng
Música: Tian Tian
Reparto: Shen Shi Yu, Zhu Dong Qing, Wang Xue Dong, Yu Qing Bin
Duración: 110 minutos
Festival de San Sebastián: Sección oficial (2022)

País: China
Año: 2022
Dirección: Wang Chao
Guion: Dong Yun Zhou, Wang Chao (Novela: Zhang Xiu Zhen)
Título original: Kong Xiu (A Woman)
Género: Drama
Productora: Hebei Fengcong Yuncong Culture Media Co. LTD
Fotografía: Li Chun Yu
Edición: Wang Chao, Yao Xiao Peng
Música: Tian Tian
Reparto: Shen Shi Yu, Zhu Dong Qing, Wang Xue Dong, Yu Qing Bin
Duración: 110 minutos
Festival de San Sebastián: Sección oficial (2022)

El cineasta chino Wang Chao dirige una película ambientada en la Revolución Cultural china que, sin acabar de perderse del todo y a pesar de desplegar una estética muy potente, se muestra demasiado tibia y poco apasionada con el tema que retrata.

Siempre he defendido que China tiene una de las cinematografías más potentes del panorama actual. La verdad es que a una sensibilidad visual muy elevada le sigue la capacidad para narrar historias sin pagar el mal peaje de lo comercial y continuar, aun así, destacando y conmoviendo. Pues A Woman (Wang Chao), siendo una pieza interesante, no consigue distinguirse lo suficiente como para mantener el listón durante todo su metraje. La premisa, basada en la novela autobiográfica de Zhang Xiu Zhen es, eso sí, muy potente: seguir la vida de una mujer a lo largo de los años en plena Revolución Cultural china, una mujer que no se conformaba con lo dado y que superó dos terribles matrimonios y luchó por sus sueños sin mirar atrás. La película de Wang Chao está narrada en formato secuencial, siempre hacia adelante y sin faltar nunca a la temporalidad lógica. Y eso es algo que quizá juegue en su contra, no por resultar linealmente coherente, sino por apenas aportar nada en el aspecto narrativo y proponer un visionado muy plano que nunca llega a despegar y a sentirse todo lo íntimo que debería. Acaba por dejar la sensación en el cuerpo de que el periplo de Kong Xiu —así se llama la mujer protagonista, que además da título a la obra en su versión original— podría haber dado mucho más de sí de haber atendido a los hechos de un modo menos aséptico, dejando un poco más de poso y de barro en el aspecto diegético y habiéndose mostrado algo menos plana y equidistante —esto último en el aspecto estructural, que no parece percatarse en gran parte del metraje de que está narrando unos hechos con un componente emocional fortísimo que podría ser explotado con facilidad—.

Una película relevante y de gran potencial que no termina de encajar en ningún sitio y que se salda con unas cuantas buenas ideas pero un fondo desapasionado.

La ambientación y el diseño de producción de la película de Wang Chao son magníficos.

Porque esa es otra: A Woman habla de esa mujer, pero lo hace desde la distancia, desde una mirada semiapagada que despliega un interesantísimo sentido de la estética pero que se queda muy lejos de conseguir transmitir emoción, pasión, o algo que se le asemeje. Los años pasan en la vida de Kong Xiu con el mismo fluir que los minutos en la pantalla, y no es posible establecer ningún ancla real con ella más allá de la puramente técnica —es decir, es imposible no sentirse en su barco, pero se hace porque miramos en nuestros recuerdos y nuestras creencias, no porque la obra proponga una empatía o una simpatía a la altura—, prescindiendo de la conmoción en una película que, precisamente, debería haber tenido la capacidad de atravesar conciencias y corazones sin demasiado esfuerzo. Todo parece frío y distante, incluso teniendo en cuenta que propone algunas imágenes muy perturbadoras y algunas ideas de gran agresividad estructural: A Woman toca la violencia de un modo muy tibio, y lo hace sin bajar a la tierra, permitiendo que sus premisas vivan en el terreno de lo coyuntural —algo que tampoco debe de olvidarse teniendo en cuenta que la historia tiene lugar en un momento muy concreto— en lugar de lo universal. Wang Chao ha dirigido una película relevante y de gran potencial para el espectador occidental ajeno la realidad sociopolítica china de los años setenta y ochenta, pero que no termina de encajar en ningún sitio y que se salda con unas cuantas buenas ideas pero un fondo desapasionado que actúa como un lastre con el que es imposible lidiar sin caer en el agotamiento.

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